Amor y amistad
Amor y amistad Una correspondencia de muy poco interés para ambas partes se habÃa establecido entre Camilla y Catharine. La última habÃa perdido ahora la única satisfacción que recibÃa de las cartas de la señorita Stanley, ya que la joven dama, después de informar a su amiga de la partida de su hermano a Lyon, nunca volvió a mencionarle. Raras veces sus cartas contenÃan algo más interesante que la descripción de algún complemento de moda, la enumeración de una serie de compromisos sociales, un panegÃrico sobre Augusta Halifax, o, quizá, un pequeño insulto al desdichado sir Peter.
«La Arboleda» —porque asà se llamaba la mansión de la señora Percival en Chetwynde— estaba situada a cinco millas de Exeter, pero, aunque esta dama poseÃa coche y caballos propios, eran pocas las veces que Catharine podÃa convencerla de que la llevara a esta ciudad para hacer algunas compras, dado el gran número de oficiales que se alojaban en casas particulares y que infectaban las principales calles. Una compañÃa de actores ambulantes, de camino hacia una feria, habÃa inaugurado un teatro temporal; la señora Percival cedió a los ruegos de su sobrina de que la llevara a ver la función un dÃa; la señora Percival insistió en que debÃan tener la cortesÃa de invitar a la señorita Dudley a que fuese con ellas, cuando surgió una nueva dificultad, ya que tenÃan que ser acompañadas por algún caballero.
finis