Amor y amistad
Amor y amistad Como después de varios intercambios más ninguno de los dos podía determinar quién tenía la culpa, dejaron prudentemente a un lado el tema y, después de empacar su ropa y de pagar la renta, partieron a la mañana siguiente con sus dos hijas a su casa de Sussex.
Sir Godfrey y Lady Marlow eran en verdad personas muy sensatas, y aunque, como muchas otras personas sensatas, algunas veces hicieran alguna tontería (como en este caso), sus acciones estaban por lo general guiadas por la prudencia y regidas por la discreción.
Después de un viaje de dos días y medio, llegaron a Marlhurst, en buen estado y con buen ánimo. Tan contentos estaban todos de volver a habitar una casa que habían abandonado durante dos años, que ordenaron tocar las campanas y distribuyeron nueve peniques entre los tañedores.