Mansfield Park
Mansfield Park —Entonces no habrá problemas en que vaya Fanny con vosotras; no hay duda de que habrá plaza para ella.
—¿Fanny? —repitió la señora Norris—; mi querido Edmund, no se ha pensado que venga con nosotros. Ella se queda con su tÃa. Ya se lo he dicho a la señora Rushworth. No se la espera allÃ.
—Creo, señora —dijo Edmund, dirigiéndose a su madre—, que no hay otro motivo para querer que Fanny no venga, por lo que a usted se refiere, que el de su propia comodidad. ¿A que no querrÃa retenerla si pudiera arreglárselas sin ella?
—Por supuesto que no; pero no puedo quedarme sin ella.
—Sà puede, si me quedo yo, como pienso hacer.
Ante estas palabras hubo una exclamación general.
—Sà —prosiguió—; no hace ninguna falta que vaya yo, y pienso quedarme en casa. Fanny tiene muchas ganas de ver Sotherton. Sé que lo desea muchÃsimo. No tiene a menudo satisfacciones de esta clase, y estoy seguro, señora, de que le alegrará complacerla ahora, ¿verdad?
—Claro que sÃ; muchÃsimo. Si tu tÃa no ve ninguna objeción.