Mansfield Park
Mansfield Park —Desde luego que no; muy al contrario. La encuentro mucho mejor, más espléndida, más completa en su estilo, aunque no es el mejor estilo. Y a decir verdad —dijo, bajando algo la voz—, no creo que vuelva a ver Sotherton con tanto placer como ahora. No creo que otro verano la mejore para mÃ.
Tras un momento de embarazo, la dama contestó:
—Es usted demasiado hombre de mundo para no ver las cosas con ojos mundanos. Si los demás piensan en un Sotherton mejorado, no me cabe duda de que usted también.
—Me temo que no soy tan de mundo como me convendrÃa en algunos aspectos. Mis sentimientos no son tan pasajeros, ni mis recuerdos de tan grato dominio, como los de los hombres de mundo.
A esto siguió un breve silencio. La señorita Bertram empezó otra vez:
—ParecÃa disfrutar mucho conduciendo el coche, esta mañana. Me ha alegrado verle tan contento. Han venido riendo todo el camino, usted y Julia.
—¿De veras? SÃ, creo que sÃ; pero no me acuerdo lo más mÃnimo. ¡Ah!, creo que le iba contando alguna anécdota ridÃcula de un viejo mozo de cuadra irlandés que tenÃa mi tÃo. A su hermana le encanta reÃr.
—¿Le parece más alegre que yo?