Mansfield Park
Mansfield Park Fanny no pudo seguir escuchando. Dejó completamente de escuchar y de pensar durante un rato; porque Tom Bertram había vuelto de nuevo al salón; y aunque comprendía que era un gran honor para ella que le pidiera un baile, pensó que debía ser así. El señor Bertram se acercó al pequeño círculo, pero en vez de pedirle el baile, cogió una silla y se puso a referirle el estado de un caballo que tenía enfermo, y la opinión del mozo de cuadra al que acababa de dejar. Fanny comprendió que no la iba a rescatar; y con la modestia de su carácter, se dio cuenta al punto de que había ido demasiado lejos al esperar tal cosa. Cuando terminó de referirle lo del caballo cogió un periódico de la mesa, y tras echarle una ojeada, dijo en tono lánguido:
—Si te apetece bailar, Fanny, estoy dispuesto a sacarte.
El ofrecimiento fue rechazado con idéntica cortesía. No le apetecía bailar.