Mansfield Park
Mansfield Park ¿Cómo describir la consternación del grupo? Para la mayoría fue un momento de absoluto horror. ¡Sir Thomas en casa! Todos sintieron la instantánea convicción. Nadie abrigó la más mínima esperanza de que fuera un engaño o un error. El semblante de Julia era la prueba de que el hecho era irrefutable; y tras los primeros sobresaltos y exclamaciones, nadie dijo una sola palabra durante medio minuto: cada uno miraba al otro con la expresión demudada, y casi todos lo consideraban un golpe de lo más inoportuno, de lo más intempestivo, ¡de lo más espantoso! Quizá el señor Yates lo juzgó una molesta interrupción de la velada, y el señor Rushworth lo imaginó una bendición; pero todos los demás corazones se encogieron bajo cierto sentimiento de autocondena o de alarma indefinida; todos los demás corazones se dijeron: «¿Qué va a ser de nosotros? ¿Qué vamos a hacer ahora?». Fue una pausa terrible; y terrible para todos los oídos el rumor de pasos y puertas que se abrían confirmando el anuncio.