Mansfield Park
Mansfield Park Julia fue la primera en reaccionar, y en volver a hablar. Habían quedado en suspenso los celos y la amargura; el egoísmo se había disuelto en la causa común; pero en el momento de entrar, Frederick estaba escuchando con expresión devota el parlamento de Agatha, y apretándole la mano contra su corazón. Y al observar esto, y ver que pese a la conmoción de sus palabras él seguía en la misma actitud y retenía la mano de su hermana, su corazón herido volvió a llenarse de rencor; y enrojeciendo del mismo modo que había palidecido antes, salió de la habitación, diciendo:
—Yo no tengo miedo de presentarme ante él.