Mansfield Park
Mansfield Park Su salida sacudió a los demás; los dos hermanos dieron al mismo tiempo un paso adelante, conscientes de que era necesario hacer algo. Les bastó un breve intercambio de palabras. La situación no admitía diferencia de pareceres: debían acudir inmediatamente al salón. Maria se unió a ellos con, idéntico propósito, en este momento la más decidida de los tres; porque el mismo detalle que había ahuyentado a Julia era para ella el apoyo más dulce. El que Henry Crawford le retuviera la mano en tal momento, en un momento de semejante prueba e importancia, valía por siglos de duda y de inquietud. Lo acogió como una prueba de la más seria determinación, y le dio fuerzas incluso para enfrentarse a su padre. Salieron, sin escuchar al señor Rushworth que repetía: «¿Voy yo también? ¿No será mejor que vaya yo también? ¿No estaría bien que fuera yo?». Pero no bien cruzaron la puerta, fue Henry Crawford quien se encargó de contestar a sus ansiosas preguntas; y animándole por todos los medios a que fuese sin demora a presentar sus respetos a sir Thomas, le envió tras los otros con encantada premura.