Mansfield Park
Mansfield Park Fanny abandonó abrumada la habitación; no veÃa que fuera casi igual: la idea de vivir con su tÃa no le hacÃa la más mÃnima gracia. En cuanto vio a Edmund le contó su zozobra.
—Primo —dijo—, va a ocurrir algo que no me hace ninguna gracia; y aunque me has convencido muchas veces para que acepte con resignación lo que al principio me desagrada, esta vez no lo conseguirás. Me voy a ir a vivir con tÃa Norris.
—¿De verdad?
—SÃ, me lo acaba de comunicar tu madre. Ya está arreglado. Dejaré y me iré a la Casa Blanca en cuanto tÃa Norris se mude allÃ, supongo.
—Bueno, Fanny, si no fuera porque no es de tu agrado, yo considerarÃa excelente ese plan.
—¡Oh! ¡Primo!
—Todo lo demás está en su favor. TÃa Norris demuestra ser una mujer sensible al querer tenerte con ella. Elige exactamente a la amiga y compañera que debe, y me alegro de que no haya intervenido aquà su amor al dinero. Serás lo que debes ser para ella. Espero que no te entristezca demasiado, Fanny.
—La verdad es que sÃ. No puede gustarme. Amo esta casa y todo lo que hay en ella. Nada amaré allÃ. Sabes lo nerviosa que me pone estar con ella.