Mansfield Park
Mansfield Park Edmund habÃa celebrado ya el servicio religioso desde su ordenación; al enterarse Crawford, le preguntó sobre sus sentimientos y su éxito; y como hizo estas preguntas —aunque con la viveza del interés de un amigo y del gusto acusado sin sombra alguna de ironÃa o tono superficial que Edmund sabÃa que ofendÃa enormemente a Fanny, las satisfizo encantado; y cuando Crawford pasó a preguntarle su opinión y a exponer la suya sobre la forma más apropiada en que debÃan leerse determinados pasajes del servicio, demostrando que era un tema sobre el que habÃa reflexionado ya, y que pensaba con juicio, Edmund se sintió cada vez más complacido—. Ésta era la manera de llegarle a Fanny al corazón. No la iban a ganar —o no tan pronto al menos— todas las galanterÃas, ingeniosidades y amabilidades juntas, sin la ayuda del sentimiento, la sensibilidad y la seriedad al abordar cuestiones serias.