Mansfield Park
Mansfield Park El señor Crawford apreciaba como ella la belleza del dÃa y del paisaje. A menudo se detenÃan con el mismo sentimiento y placer, y se apoyaban en el antepecho unos minutos a mirar y admirar; y considerando que no era Edmund, Fanny no podÃa por menos de reconocerle suficiente sensibilidad para los encantos de la naturaleza, y mucho talento para expresar su admiración. De vez en cuando Fanny se quedaba embelesada, momento que él aprovechaba para observar su cara sin que ella se percatase; y notó que, aunque más bonita que nunca, la tenÃa menos saludable de lo que deberÃa. Ella dijo que se sentÃa muy bien, y no le gustó que creyese lo contrario; pero tras pensarlo bien, el señor Crawford llegó al convencimiento de que su actual residencia no era cómoda, y por tanto no podÃa ser beneficiosa para ella; y le entró un inmenso anhelo de que estuviese en Mansfield otra vez, donde su felicidad, y la de él viéndola allÃ, serÃan mucho mayores.
—Lleva un mes aquÃ, creo; ¿verdad? —dijo.
—No. Aún no hace el mes; mañana hará cuatro semanas solamente, desde que dejé Mansfield.
—Es usted muy precisa calculando; yo a eso lo llamo un mes.
—No llegué aquà hasta el martes por la noche.
—Y su estancia va a ser de dos meses, ¿no es as�