Mansfield Park
Mansfield Park —Mi querida criatura, en eso hay que tener un poco de imaginación. Perdona, pero no me convences. Te aseguro que no ves más que la mitad. Ves el mal, pero no ves el consuelo. Habrá pequeños tropiezos y desencantos en todas partes, y todos tendemos a esperar demasiado; pero luego, si un proyecto de felicidad falla, la naturaleza humana se vuelve hacia otro; si el primer cálculo resulta erróneo, hacemos otro mejor; encontramos consuelo en alguna parte… y esos observadores malpensados, queridÃsima Mary, que de nada hacen una montaña, son más engañados y decepcionados que los mismos sujetos a los que observan.
—¡Bien dicho, hermana! Rindo homenaje a tu esprit de corps.
Cuando esté casada, quiero ser igual de segura; y quisiera que mis amigas en general lo fueran también. ¡Me ahorrarÃa muchas penas!
—Estás tan mal como tu hermano, Mary; pero os vamos a curar. Mansfield os curará a los dos… y sin necesidad de engaños. Quedaos a vivir aquà y os curaremos.