Sentido y sensibilidad
Sentido y sensibilidad —¡Qué dÃa pasamos ayer en Harley Street, Edward! ¡Tan aburrido, tan espantosamente aburrido! Pero tengo mucho que contarte al respecto, que no puedo decir ahora.
Y con tal admirable discreción, postergó para el momento en que pudieran hablar más en privado su declaración respecto a haber encontrado a sus mutuos parientes más insoportables que nunca, y el especial desagrado que le habÃa producido la madre de él.
—Pero ¿por qué no estabas tú ahÃ, Edward? ¿Por qué no fuiste?
—TenÃa otro compromiso.
—¡Otro compromiso! ¿Y cómo, si te esperaban tus amigas?
—Quizá, señorita Marianne —exclamó Lucy, deseosa de vengarse de alguna manera de ella—, usted crea que los jóvenes nunca honran sus compromisos, grandes o pequeños, cuando no les interesa cumplirlos.
Elinor se sintió muy enojada, pero Marianne pareció por completo insensible al sarcasmo de Lucy, pues le respondió con gran tranquilidad: