Sentido y sensibilidad
Sentido y sensibilidad Pero aunque la señora Ferrars sí vino a verlos y siempre los trató con un fingido afecto decoroso, nunca recibieron el insulto de su verdadero favor y preferencias. Eso se lo habían ganado la insensatez de Robert y la astucia de su esposa, y lo habían conseguido antes de que hubieran transcurrido muchos meses. La egoísta sagacidad de Lucy, que al comienzo había arrastrado a Robert a tal embrollo, fue el principal instrumento para librarlo de él; pues apenas encontró la más pequeña oportunidad de ejercitarlas, su respetuosa humildad, sus asiduas atenciones e interminables zalamerías reconciliaron a la señora Ferrars con la elección de su hijo y la reinstalaron completamente en su favor.