El rancho del crimen
El rancho del crimen Pero en el momento de ir a meterse el libro en el bolsillo, Pete notó que la encuadernación en el lomo estaba floja. El cuerpo del libro se separaba del lomo de cuero. Algo sonó en el hueco creado de este modo.
Pete metió en la cavidad uno de sus dedos y el pulgar sacó un tubo de vidrio largo y delgado. El sheriff se sintió muy satisfecho de su hallazgo y supuso que aquel tubo debía contener alguna droga.
Destapó el tubo y olió su contenido. A su nariz llegó un olor potente, que le pareció por sus efectos, ser semejante al cloroformo, aunque de manos intensidad que éste. Pete experimentó una especie de náuseas y le pareció que iba a perder el sentido.
Involuntariamente lanzó un quejido y extendió una mano para sostenerse.
Se sintió aturdido, casi a punto de morirse. El libro cayó de sus manos al suelo. Pete oyó a Weldron moverse en la hamaca. Vió confusamente el petimetre ponerse en pie y disparar un tiro pidiendo auxilio.
Un grito potente vino a modo de contestación desde la casa del rancho y unos hombres empezaron a correr hacia el lugar donde se hallaba Weldron. Por encima de todos se oyó la voz de Luke McCarron.
Pete estaba tambaleándose... No obstante, su pensamiento conservaba una especie de claridad y se dijo que si le cogían, el asunto estaba perdido y su vida con él.