Jane Eyre
Jane Eyre —Alta, de talle fino y hombros redondeados; su cuello era largo y gracioso, tenÃa el cutis oliváceo, moreno y terso, y los rasgos nobles. Los ojos grandes y oscuros, parecidos a los del señor Rochester, despedÃan el mismo brillo que sus joyas. Y su cabello… negro como ala de cuervo y elegantemente peinado: con una corona de gruesas trenzas en la parte posterior y los bucles más rizados que yo habÃa visto en mi vida cayéndole sobre la frente. Su vestido era todo blanco y llevaba sobre los hombros un pañuelo del color del ámbar, que le cruzaba el busto hasta quedar anudado a un lado, de manera que los extremos le colgaran hasta las rodillas. También llevaba una flor amarilla en el pelo, que contrastaba con su oscura cabellera.
—Tuvo que ser la admiración de todos los asistentes.
—Por supuesto, y no solo por su belleza sino también por su talento. Fue una de las damas que cantó, acompañada al piano por un caballero. Ella y el señor Rochester cantaron a dúo.
—¡El señor Rochester! Ignoraba que supiera cantar.
—Posee una hermosa voz de bajo y un gusto exquisito para la música.
—¿Y qué clase de voz posee la señorita Ingram?