Jane Eyre
Jane Eyre —¿Para qué? ¿Para ganarme más golpes?
—¡TonterÃas! Pero me parece que pronto va a necesitarlo. Cuando mi madre vino a verme la semana pasada, mi madre me dijo que no le gustarÃa ver a ninguno de los suyos en su lugar. Bueno, entremos. Tengo buenas noticias para usted.
—No puedo creerlo, Bessie.
—¡Criatura! ¿Qué quiere decir? ¡Qué ojos tan tristes pone! Pues resulta que la señora, las señoritas y el señor John están invitados a tomar el té esta tarde, asà que usted y yo lo tomaremos juntas. Le pediré a la cocinera que le prepare un pastel pequeño y luego me ayudará a vaciar los cajones: debo hacerle el equipaje. La señora pretende que salga de Gateshead dentro de un par de dÃas. Quiero que me diga qué juguetes quiere llevarse usted al colegio.
—Bessie, prométeme que no volverás a regañarme en el tiempo que esté aquÃ.
—Muy bien, pero usted trate de ser buena y no me tenga miedo. No se asuste si me oye hablar enojada… ¡Es toda una provocación!
—No creo que pueda volver a temerte, Bessie, porque me he acostumbrado a ti. Pronto tendré otras personas a las que temer.
—Si les teme, ellos la aborrecerán.
—¿Como tú, Bessie?