Jane Eyre
Jane Eyre —En cualquier caso, no estamos peor que antes —señaló Mary.
—Pero es imposible evitar el pensamiento de cómo pudimos haber estado —dijo el señor Rivers—, y darnos cuenta del enorme contraste que existe con nuestra situación actual.
Dobló la carta, la guardó en el escritorio y volvió a salir.
Nadie habló durante unos minutos, hasta que Diana rompió el silencio dirigiéndose a mÃ.