Jane Eyre

Jane Eyre

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Huye, superstición! —grité al ver a un oscuro espectro negro que surgía de la negritud de la verja—. Esto no es una ilusión ni tampoco fruto de la brujería: es obra de la naturaleza, que, desvelada, ha obrado lo más parecido a un milagro.

Me deshice de Saint John, que me había seguido con la intención de detenerme. Había llegado la hora de que yo asumiera el mando. Eran mis poderes los que estaban en juego, con toda su fuerza. Le prohibí que me preguntara nada, o que hiciera el menor comentario; deseaba que me dejara. Debía, quería, estar sola. Me obedeció sin rechistar. Los obedientes nunca se resisten a una orden bien dada. Subí a mi habitación y me encerré dentro. Caí de rodillas y recé, a mi manera, que es distinta a la de Saint John pero resulta igual de efectiva. Me sentí muy cerca del Espíritu Todopoderoso, y mi corazón se postró agradecido a sus pies. Le di las gracias y me incorporé: ya había tomado una decisión. Pasé la noche tumbada en la cama, con la conciencia clara y libre de temor, ansiando con todas mis fuerzas que llegara el día.





👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker