Alicia en el PaÃs de las Maravillas
Alicia en el PaÃs de las Maravillas —¡El primer testigo!
El primer testigo era el Sombrerero. Llegó con una taza de té en una mano y un pedazo de pan con mantequilla en la otra.
—Ruego me perdone Su Majestad —empezó— por comparecer asÃ, pero no habÃa terminado el té cuando me vinieron a buscar.
—DeberÃas haberlo terminado —dijo el Rey—. ¿Cuándo lo empezaste?
El Sombrerero miró a la Liebre de Marzo que, con el Lirón del brazo, lo habÃa seguido hasta la sala.
—El catorce de marzo, creo que fue —dijo.
—El quince —dijo la Liebre de Marzo.
—El dieciséis —dijo el Lirón.
—Anotadlo —dijo el Rey al jurado; y el jurado se apresuró a anotar las tres fechas en sus pizarras, para luego sumarlas y convertir el total en chelines y peniques.
—QuÃtate tu sombrero —ordenó el Rey.
—No es mÃo —dijo el Sombrerero.
—¡Lo has robado! —exclamó el Rey, volviéndose hacia el jurado, que al instante tomó nota del hecho.
—Los llevo para vender —añadió como explicación el Sombrerero—. Ninguno es de mi propiedad. Soy un sombrerero.