Alicia en el País de las Maravillas
Alicia en el País de las Maravillas Al recitar esta estrofa, Humpty Dumpty alzó tanto la voz que casi sonó como un aullido y Alicia, estremecida, pensó: «¡Por nada del mundo habría yo querido estar en la piel de ese mensajero!».
«¿Por qué, si no soy sordo —me dijo aquel maldito,
tan tieso como un huso— clamas a voz en grito?»
Y el tipo tieso y fatuo, muy pagado de sí,
me dijo: «Bien, yo iría a despertarlos si…».
Cogí un tirabuzón que encontré en un estante
y los fui a despertar por mi cuenta al instante.
Y cuando vi la puerta que estaba con cerrojo,
la empujé y sacudí y golpeé con enojo.
Pero al ver que la puerta tenía puesto el cierre,
lo maniobré con rabia, articulé una erre…