Alicia en el PaÃs de las Maravillas
Alicia en el PaÃs de las Maravillas —Lo diré en voz muy baja —dijo el mensajero, aplicándose a la boca las manos, a modo de trompetilla, e inclinándose hacia la oreja del Monarca. Alicia lamentó este proceder del mensajero porque también querÃa enterarse de las noticias. Pero, en vez del anunciado cuchicheo, gritó a todo pulmón—: ¡De nuevo la han armado!
—¿Y tú llamas a esto hablar en voz muy baja? —exclamó, dando un brinco, el sobresaltado Rey—. Si vuelves a gritar, ¡te envÃo con manteca directo a la parrilla! ¡Me ha atravesado la cabeza, de parte a parte, como si fuera un terremoto!
«¡Habrá sido un terremoto muy pequeño!», pensó Alicia.
—¿Y quiénes son los que la han armado otra vez? —se atrevió a preguntar.
—¿Quién va a ser? El León y el Unicornio —dijo el Rey.
—¿En lucha por el trono?
—Naturalmente —dijo el Rey—. Y lo más chistoso es que se trata de mi trono, ¡siempre igual! ¡Vamos corriendo a verlos! —Y mientras corrÃan, Alicia recordó la letra de la vieja canción:
El León y el Unicornio
por un trono se batieron.
El León al Unicornio