Alicia en el PaÃs de las Maravillas
Alicia en el PaÃs de las Maravillas —¡Yo afirmo que esto no es justo! —gritó el Unicornio mientras Alicia, con el cuchillo en la mano, se sentaba, sin saber siquiera cómo empezar—. ¡El monstruo le ha dado al León el doble que a mÃ!
—En cualquier caso, ella se ha quedado sin nada —dijo el León—. Monstruo, ¿te gusta la tarta de frutas?
Pero entonces, sin dar tiempo a que Alicia contestase, empezaron a sonar los tambores.
De dónde procedÃa el ruido fue algo que Alicia no pudo averiguar: el aire parecÃa estar henchido de redobles que resonaban por toda su cabeza hasta ensordecerla del todo. Se levantó de un salto y, acosada por el terror, cruzó al otro lado del arroyo, justo a tiempo de ver cómo el León y el Unicornio