Alicia en el PaÃs de las Maravillas
Alicia en el PaÃs de las Maravillas —Desde luego, arrastras una cola larguÃsima —dijo Alicia, mientras echaba una mirada admirativa a la cola del Ratón—, pero ¿por qué dices que es triste?
Y tan convencida estaba Alicia de que el Ratón se referÃa a su cola, que, cuando él empezó a hablar, la historia que contó tomó en la imaginación de Alicia una forma asÃ:
"Cierta Furia dijo a un
Ratón al que se encontró
en su casa: "Vamos a ir jun-
tos ante la Ley: Yo te acu-
saré, y tú te defenderás.
¡Vamos! No admitiré más
discusiones Hemos de
tener un proceso, por-
que esta mañana no he
tenido ninguna otra
cosa que hacer". El
Ratón respondió a la
Furia: "Ese pleito, se-
ñora no servirá si no
tenemos juez y jurado,
y no servirá más que
para que nos gritemos
uno a otro como una
pareja de tontos"
Y replicó la Fu-