Alicia en el País de las Maravillas
Alicia en el País de las Maravillas subido a lo más alto de una peña vecina.
Así, por un momento, sublimemente erguido;
mas su loca figura, al siguiente, la vieron
(como presa de espasmo) hundirse en el abismo.
Y todos esperaron, ansiosos y con miedo.
«¡Es un Snark!», se oyó, y esas palabras suyas
sonaban muy hermosas para ser verdaderas.
Y después de un torrente de risas y de hurras,
oyeron: «¡Es un Bu…!», la sílaba funesta.
Luego, silencio. Algunos, en el aire, creyeron
distinguir un suspiro, errante y fatigado,
algo así como «¡… jum!»; mas otros insistieron
en que sería la brisa que sonaba a su paso.
Cazaron hasta entrada la noche, mas no hallaron
ni un botón ni una pluma ni una seña mortal
que les diera un indicio de pisar el espacio
por donde el Panadero encontrara al Snark.
A mitad del vocablo que intentaba decir,
a mitad de la risa y del contento, un