Alicia en el PaÃs de las Maravillas
Alicia en el PaÃs de las Maravillas —¡Pobrecito! —dijo Alicia, en tono mimoso, e intentó por todos los medios silbarle; pero se sentÃa al mismo tiempo aterrada ante la sola idea de que pudiera estar hambriento, en cuyo caso era muy probable que, a pesar de todos sus mimos, se la comiera.
