Alicia en el País de las Maravillas
Alicia en el País de las Maravillas 
La mesa estaba puesta delante de la casa, bajo un árbol, y la Liebre de Marzo y el Sombrerero tomaban el té. Entre ellos había un Lirón profundamente dormido, sobre el cual apoyaban los codos, a modo de cojín, y hablaban por encima de su cabeza. «Muy incómodo para el Lirón —pensó Alicia—; claro que, como está dormido, probablemente ni se entera.»