Silvia y Bruno
Silvia y Bruno —En realidad, el número de guerras victoriosas que hemos librado durante el último siglo —contesté, con un cálido sentimiento de orgullo británico es demasiado elevado para que adivine, con alguna posibilidad de éxito, en cuál nos encontrábamos inmersos en ese momento. Sin embargo, nombraré la India como la más probable. El MotÃn[*] habÃa sido sin duda prácticamente aplastado en el momento en que se pronunció ese discurso. ¡Qué alocución más hermosa, viril y patriótica debió de ser! —exclamé en un arranque de entusiasmo.
—¿Eso cree? —repuso, en un tono de suave compasión—. Pues mi amigo me cuenta que «enemigo desorganizado y falto de moral» iba referido simplemente a los estadistas que resultaban estar en el poder por aquel entonces; que «persecución» querÃa decir meramente «obstrucción», ¡y que las palabras «habÃan derrotado al enemigo» significaban únicamente que la «oposición» habÃa logrado obstaculizar al Gobierno para que no pudiese realizar ninguno de los cometidos para los que la nación lo habÃa investido!
Consideré conveniente no decir nada.