La isla de Sajalin
La isla de Sajalin —Fuimos a ver al señor VladÃmir MijaÃlovich para ponernos de acuerdo en el tema de la leña; habÃa que serrarla y entregarla en la estación. Bien. Nos pusimos de acuerdo y volvimos a casa. Estábamos ya cerca de la aldea cuando me enviaron a la oficina para firmar el contrato. Iba a caballo. De camino a la oficina, Andréi me hizo darme media vuelta: habÃa una gran inundación y no habÃa manera de pasar adelante. «Mañana tengo que ir a la oficina para la parcela que tengo en arriendo y me ocuparé de tu asunto», me dijo. Bien. Desde allà volvimos juntos: yo a caballo y el resto de la compañÃa a pie. Llegamos a Parajino. Los mujiks entraron en la taberna a fumar una pipa; Andréi y yo nos quedamos fuera, en la acera, cerca del local. Entonces me dijo: «¿No tendrás cinco kopeks, amigo? Me apetece echar un trago». Yo le contesté: «Ya sabes lo que te pasa siempre: entras a beber por cinco kopeks y vuelves completamente borracho». Y él dice: «No, no me emborracharé. Echaré un trago y volveré a casa». Nos unimos a los mujiks, nos pusimos de acuerdo en un cuarto de cubo[21], entregamos cada uno nuestra parte, entramos en la taberna, compramos el vodka y nos sentamos en una mesa a beber.
—Ve al grano —le señalé.