El signo de los cuatro
El signo de los cuatro ––Tomar ese cabriolé, hacer que nos lleve a casa, desayunar y dormir una horita. Tal como marcha el juego, es posible que tengamos que pasar otra noche en pie. Cochero, pare en una oficina de telégrafos. Nos quedaremos con Toby, porque aún puede sernos útil.
Nos detuvimos en la oficina de Correos de Great Peter Street para que Holmes enviara un telegrama.
––¿A quién cree que he telegrafiado? ––me preguntó cuando reemprendimos la marcha. ––No tengo ni idea.
––¿Se acuerda de la sección policial de Baker Street, a la que recurrà en el caso de Jefferson Hope?
––SÃ, ¿y qué? ––respondÃ, echándome a reÃr.