El signo de los cuatro
El signo de los cuatro ––Aquà tienes ––dijo Holmes, sacando unas monedas––. En el futuro, Wiggins, que ellos te informen a ti, y tú a mÃ. No puedo dejar que invadáis la casa de este modo. No obstante, conviene que todos escuchéis las instrucciones. Quiero averiguar el paradero de una lancha de vapor llamada Aurora, perteneciente a Mordecai Smith, con dos rayas rojas y chimenea negra con una franja blanca. Tiene que estar en alguna parte del rÃo. Quiero que uno de vosotros se quede en el embarcadero de Mordecai Smith, enfrente de Millbank, por si la lancha regresa. Tendréis que repartiros la tarea e inspeccionar a fondo las dos orillas. Avisadme en cuanto sepáis algo. ¿Está todo claro?
––SÃ, jefe ––dijo Wiggins.
––Pago la tarifa de siempre, más una guinea para el chico que encuentre la lancha. Aquà tenéis un dÃa por adelantado. Y ahora, fuera de aquÃ.
Les entregó un chelÃn a cada uno y salieron zumbando escaleras abajo. Un momento después los vi bajando a la carrera por la calle.