Las pasiones del alma
Las pasiones del alma Art. 61. La alegría y la tristeza.
Y la consideración del bien presente suscita en nosotros la alegría; la del mal, la tristeza, cuando se trata de un bien o un mal que se nos aparece como propio.
Art. 62. La burla, la envidia, la piedad.
Mas cuando se nos presenta como perteneciente a otros hombres, podemos juzgarlos dignos o indignos de él; y cuando los juzgamos dignos, ello no produce en nosotros otra pasión que la alegría, porque significa para nosotros algún bien el ver que las cosas ocurren como deben. Hay sólo la diferencia de que la alegría que procede del bien es seria, mientras que la que procede del mal va acompañada de risas y de burla. Pero si los juzgamos indignos, el bien mueve a la envidia, y el mal a la piedad, que son dos especies de tristeza. Y es de observar que las mismas pasiones que se refieren a los bienes o a los males presentes pueden con frecuencia referirse también a los futuros, pues el pensar que van a ocurrir los representa como presentes.
Art. 63. La satisfacción de sí mismo y el arrepentimiento.