Historia de dos ciudades

Historia de dos ciudades

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

El fiscal se sentó, y se sentaron también el doctor Manette y su hija.

Se trataba además de probar que el acusado había partido de Londres un viernes por la noche del mes de noviembre de 1775 en el coche correo de Dover con uno de sus cómplices cuyo paradero no había podido averiguarse; que los dos bajaron del coche antes de amanecer en un paraje en el que no se quedaron mucho tiempo pero del que salieron, recorriendo más de dieciocho kilómetros en dirección contraria, hasta una ciudad fortificada de la costa donde recabaron cierta información. Se llamó a un testigo para declarar que el acusado estaba precisamente a la hora indicada en el comedor de una fonda de aquella ciudad fortificada de la costa, donde esperaba a una persona que llegó poco tiempo después. El defensor hizo a su vez diferentes preguntas al testigo, sin conseguir de él otra declaración que la de que únicamente había visto al acusado en aquella ocasión, pero que estaba seguro de que era él. El caballero de la peluca que no había apartado la mirada del techo desde el principio de la audiencia escribió entonces dos o tres palabras en una hoja de papel que entregó al defensor.

Este lo leyó y miró al acusado con mucha atención.

—¿Estáis seguro —preguntó al testigo— de que era el acusado?

—Segurísimo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker