Historia de dos ciudades
Historia de dos ciudades El señor Lorry, que estaba tan enojado consigo mismo como con el señor Carton por este movimiento de impaciencia, subió al coche y fue trasladado a la Banca Tellsone.
—¿No os parece que es extraña la casualidad que nos reúne, señor Darnay? —dijo riendo Sidney Carton cuando el señor Lorry se hubo marchado—. Estáis esta noche en medio de la calle, solo con el hombre que tanta semejanza tiene con vos.
—Apenas sé si estoy vivo o muerto —respondió Charles.
—No me extraña. ¡Hace tan poco que estabais a punto de pertenecer al reino de los muertos! Me parece que estáis fatigado.
—En efecto, me siento muy débil.
—¿Por qué no cenáis? Yo lo he hecho ya mientras se dudaba de si debÃais pertenecer a los vivos o a los muertos. ¿Me permitiréis que os acompañe a una hosterÃa donde pueda cenar una persona decente?
Sydney Carton se apoderó del brazo de Charles Darnay, lo llevó hasta Lugdate y Fleet Street y, después de hacerle cruzar algunas calles, entró con él en una fonda situada en el extremo de un pasaje.