Historia de dos ciudades
Historia de dos ciudades —Espero que la influencia del doctor Manette producirá mañana el mismo efecto que hoy, pero es posible que suceda todo lo contrario, y hasta me inquieta pensar que no hayan avisado al doctor.
—Es probable que nada sepa —dijo el señor Lorry—, pues de no ser asÃ…
—Eso es precisamente lo que me alarma; no comprendo por qué no le han comunicado un asunto que le interesa tan personalmente.
—Es verdad —dijo el anciano, llevándose la mano trémula a la barba y mirando con ansiedad a Carton.
—En una palabra, hemos llegado a un momento en que solo puede ganarse el juego haciendo esfuerzos desesperados —dijo Sydney—. Dejemos al doctor las cartas mejores y me reservo toda la parte perdida. La vida es tan insegura que ya no tiene valor alguno. Esta noche os llevan en volandas y mañana os condenan a muerte, y perdéis el dinero un momento después de entregarlo por vuestro rescate. Mi apuesta en el juego es la existencia de un amigo, y John Barsad es el adversario al que me propongo ganar.
—Necesitáis muchos tantos para ganar la partida —replicó el espÃa.