Historia de dos ciudades

Historia de dos ciudades

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Adiós, amor mío, adiós! Mi último pensamiento será para ti, mi último suspiro para bendecirte. No te inquietes, nos volveremos a ver donde reciben consuelo los desgraciados.

—Tengo fuerza para resistirlo todo, Charles; Dios me sostiene. Tengo valor; no sufras por mí, no te entristezcas. Tu bendición para nuestra hija.

—Bendícela de mi parte; le darás un beso de parte de su padre y le dirás adiós por mí.

—¡Charles!… ¡Oh! No… aún no.

Charles se desprendió de sus brazos.

—No estaremos mucho tiempo separados —dijo Lucie—; sé que mi corazón morirá y que pronto me reuniré contigo; pero cumpliré con mi deber hasta el fin y, cuando haya de separarme de nuestra hija, Dios le dará amigos, como me los ha dado a mí.

Su padre, que la había seguido, iba a arrodillarse delante de ellos, pero Darnay tendió la mano exclamando:

—¡No… no! ¿Qué habéis hecho de que debáis acusaros? Ahora sabemos la lucha que habéis sostenido, conocemos lo que debisteis de sufrir cuando descubristeis el nombre de mi familia, y comprendemos la antipatía instintiva que sentíais en un principio y que vencisteis. Os damos las gracias de todo corazón y os amamos como nunca. ¡Dios os guarde y proteja!

016.jpg


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker