La tienda de antiguedades
La tienda de antiguedades ¿Por qué soportamos mejor despedirnos con el espíritu que con el cuerpo, y tenemos fuerzas para irnos, pero no para despedirnos? En la víspera de los largos viajes o de una ausencia de muchos años, los amigos íntimos se separan con la mirada habitual, el apretón de manos habitual, fijando un último encuentro para la mañana siguiente, aunque ambos saben que no es más que un simple engaño para ahorrarse el dolor de decir adiós, y que ese encuentro no, tendrá nunca lugar. ¿Es más duro soportar la posibilidad que la certeza? No abandonamos nunca a nuestros amigos moribundos; no despedirnos propiamente de alguien a quien hemos querido mucho podría dejarnos un gran sinsabor por el resto de nuestras vidas.