La tienda de antiguedades
La tienda de antiguedades Cuando Nell aprendió todo sobre el señor Packlemerton y pudo recitarlo sin titubear, la señora Jarley pasó al hombre gordo, al hombre delgado, al hombre alto, al hombre bajo, a la anciana que murió bailando con ciento treinta años, al niño salvaje de los bosques, a la mujer que envenenó a catorce familias con nueces en salmuera y a otros personajes históricos e interesantes, pero descarriados. Nell aprovechó tan bien sus instrucciones y las memorizó con tanta precisión, que al cabo de dos horas ya se conocÃa al dedillo la historia de toda la colección y estaba perfectamente preparada, pues, para ilustrar a los visitantes.