Oliver Twist
Oliver Twist Ocho dÃas después de la escena del retrato, encontrábase Oliver departiendo alegremente con la señora Bedwin, cuando recibió recado del señor Brownlow, quien le manifestaba que, si Oliver Twist se sentÃa bien, desearÃa verle en su despacho para hablar con él un ratito.
—¡Dios mÃo! ¡Levántate, hijo mÃo, y deja que te peine! —exclamó la señora Bedwin—. ¡Señor! ¡No haber sabido que pensaba llamarte, pues te hubiera puesto un cuello limpio para que estuvieras hermoso como un sol!
Obedeció Oliver las órdenes de la anciana, la cual, aunque lanzó al aire mil y mil lamentaciones, no bien le arregló la cabeza, encontróle tan delicado y hermoso, que llegó en su entusiasmo a decir, previo examen de cabeza a pies, que le parecÃa imposible que en tan breve espacio de tiempo hubiera podido ganar tanto.