Oliver Twist
Oliver Twist —Que hago lo que ella me manda —contestó Chitling—, lo prueba el hecho de que por seguir sus inspiraciones me he pasado una temporada a la sombra; pero a bien que no fue mal negocio para usted; ¿no es cierto, FajÃn? ¿Pero qué suponen seis semanas de encierro? De todas maneras, tenÃa que ser un dÃa u otro; ¿por qué no durante el invierno, cuando no son muchas las ocasiones que de operar se presentan? ¿Qué dice usted, FajÃn?
—Que hablas como un libro, amigo mÃo —respondió el judÃo.
—Y no te importarÃa gran cosa volver allá siempre que el regreso te valiera las simpatÃas de Belita, ¿no es cierto? —preguntó el Truhán guiñando el ojo a Bates y al judÃo.
—¡Pues bien, sÃ! ¡Me serÃa completamente igual! —contestó Chitling con cólera—. ¡Oh! Me gustarÃa conocer a quien dijera otro tanto; ¿digo bien, FajÃn?
—Dices lo que es, amigo —respondió FajÃn—. Ten por seguro que ninguno de ellos sabrÃa imitarte.
—Y hubiera yo salido tan campante del negocio si hubiese querido acusarla a ella —repuso aquel cándido—. Una palabra más habrÃa sido bastante, ¿acierto, FajÃn?
—Como en todo, querido, no hay duda.