Oliver Twist
Oliver Twist La señora Maylie indicó a Oliver que no hablara, y tomando asiento junto a una ventana, permaneció largo rato guardando silencio, que al fin interrumpió con voz temblorosa para decir:
—Quiero creer que no, Oliver. Su compañÃa me ha dado largos años de felicidad… acaso de demasiada felicidad. Puede que haya llegado el momento en que deba yo recibir la visita del infortunio; pero no es de esperar que se me presente bajo esa forma.
—¿Bajo qué forma?
—Bajo la de arrebatarme a la que desde tanto tiempo es mi consuelo único, mi única felicidad —contestó la dama con emoción intensa.
—¡Dios mÃo! —exclamó Oliver—. ¡No lo permita el Cielo!
—¡Amén, hijo mÃo! —dijo la dama, juntando fervorosamente las manos.
—No es posible que se cierna sobre nosotros desgracia tan horrenda… ¡Se encontraba tan bien hace dos horas…!
—Pero ahora está bastante mal, y estoy segura de que se pondrá peor —replicó la señora Maylie—. ¡Rosa… Rosa querida! ¿Qué será de mà sin ella?