Oliver Twist
Oliver Twist —En efecto.
—No para insistir en que modificaras tu resolución —añadió el joven—, sino para que la expusieras por segunda vez, si tal era tu deseo. Yo me comprometà a poner mi posición social y mi fortuna a tus pies, pero sin hacer nada para conmoverte en el caso en que persistas en tu primera resolución.
—Los mismos motivos que entonces guiaron mi conducta habrán de guiarla ahora —contestó con entereza Rosa. ¿Cuándo, en la medida de esta noche, me han ligado obligaciones sagradas para con aquella cuya bondad me libró de una vida de miseria y de sufrimientos? ¡Es una lucha… lucha terrible —añadió Rosa—; pero lucha que me llena de orgullo! ¡Es un golpe cruel, pero mi corazón sabrá sufrirlo con denuedo!
—Las revelaciones de esta noche —comenzó diciendo Enrique.
—Las revelaciones de esta noche —interrumpió Rosa—, me dejan, por lo que a mà respecta, en la misma situación de antes.
—¡Te empeñas en tratarme con crueldad, Rosa! —exclamó Enrique.
—¡Oh… Enrique… Enrique! —contestó la joven, rompiendo a llorar—. ¡Ojalá me fuera dado evitarme ese dolor!