Crimen y Castigo
Crimen y Castigo ‑¿Un artÃculo mÃo en La Palabra Periódica? ‑exclamó Raskolnikof, sorprendido‑. Ciertamente, yo escribà un artÃculo hace unos seis meses, que fue cuando dejé la universidad. En él hablaba de un libro que acababa de aparecer. Pero lo llevé a La Palabra Hebdomadaria y no a La Palabra Periódica.
‑Pues se publicó en La Palabra Periódica.
‑La Palabra Hebdomadaria dejó de aparecer a poco de haber entregado yo mi artÃculo, y por eso no pudo publicarlo…
‑SÃ, pero, al desaparecer, este semanario quedó fusionado con La Palabra Periódica, y ello explica que su articulo se haya publicado en este último periódico. AsÃ, ¿no estaba usted enterado?
En efecto, Raskolnikof no sabÃa nada de eso.
‑Pues ha de cobrar su artÃculo. ¡Qué carácter tan extraordinario tiene usted! Vive tan aislado, que no se entera de nada, ni siquiera de las cosas que le interesan materialmente. Es increÃble.
‑Yo tampoco sabÃa nada ‑exclamó Rasumikhine‑. Hoy mismo iré a la biblioteca a pedir ese periódico… ¿Dices que el articulo se publicó hace dos meses? ¿En qué dÃa… ? Bueno, ya lo encontraré… ¡No decir nada! ¡Es el colmo!