El eterno marido

El eterno marido

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¿De modo que vendrá usted a nuestra casa de campo? —preguntó éste, de pronto, yendo directamente a la cuestión.

—¡Estaba seguro! ¡Ah, es usted siempre el mismo! —exclamó Veltchaninov, riendo—. Vamos a ver —continuó, dándole una palmadita en el hombro—, ¿ha podido usted creer un solo momento que yo iría de huésped a su casa, y nada menos que por un mes? ¡Ja, ja, ja!

Pavel Pavlovich estaba radiante de alegría.

—¿De modo que no vendrá usted? —gritó.

—¡No, hombre, no, no iré, no iré! —dijo Veltchaninov, con una sonrisa regocijada.

No comprendía por qué todo esto le parecía tan extraordinariamente cómico, pero el caso es que cada vez lo encontraba más divertido.

—¿De verdad…? ¿Habla usted en serio?

Y Pavel Pavlovich se estremecía de inquietud y de impaciencia.

—¡Ya le he dicho a usted que no iré! ¡Cuidado que es usted extravagante!

—Pero, entonces, ¿qué voy a decir…? ¿Cómo explicarle a Olimpia Semiónovna, dentro de una semana, cuando vea que usted no llega?

—¡Vaya una cosa! ¡Puede usted decir que me he roto una pierna, o lo que usted quiera!

—¡No lo creerá! —gimió Pavel Pavlovich.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker