El idiota

El idiota

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

VIII

Ella, aunque reía, estaba indignada.

—¡Dormido! ¿Se había usted dormido? —exclamó con despectivo asombro.

—Sí —repuso Michkin, soñoliento aún, reconociendo, con sorpresa, a la joven—. ¡Ah, ya! La cita… Me he dormido, si.

—Ya lo he visto.

—¿No me ha despertado otra persona? ¿Está usted sola? Creía que estaba aquí… otra mujer.

—¿Había aquí otra mujer?

Las ideas de Michkin comenzaron a aclararse.

—Ha sido un sueño —contestó, pensativo—. Es extraño tener en tal momento un sueño así. Siéntese…

Tomóla por la mano y la hizo acomodarse en el banco. Él se sentó también y meditó. Aglaya miraba atentamente al príncipe, sin hablar palabra. Él la miraba también, pero a veces parecía no verla. La joven se ruborizó.

—¿Sabe —dijo él con un escalofrío— que Hipólito se ha disparado un pistoletazo?

—¿Cuándo? ¿En su casa? —dijo ella, no testimoniando, sin embargo, una sorpresa excesiva—. Porque ayer noche vivía aún. —Y con súbita vivacidad añadió—: ¿Y ha podido usted dormirse después de eso?

—¡Si no ha muerto! Marró el tiro.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker