Los hermanos Karamazov
Los hermanos Karamazov —Para que intervenga como perito. Pretenden demostrar —Aliocha sonrió tristemente— que Mitia está loco y que cometió el crimen en un ataque de demencia. Pero mi hermano no aceptará esta solución.
—Eso podrÃa admitirse si fuera él el asesino. Tu hermano estaba loco entonces, completamente loco... ¡Y todo por culpa mÃa! ¡Soy una infame!... Pero Mitia no es el asesino aunque todo el mundo lo crea. Incluso Fenia ha hecho una declaración que parece presentar a tu hermano como culpable. Y también le acusan los de la tienda, y ese funcionario, y los clientes de la taberna, que fueron los primeros en oÃr sus bravatas.
—Sà —dijo Aliocha, amargado—. Las declaraciones adversas son numerosas.
—Y Grigori Vasilitch insiste en que la puerta estaba abierta y afirma que la vio.
No hay medio de sacarlo de su ofuscación. He ido a hablar con él, a incluso me ha insultado.
—Ciertamente, esa declaración es la que más perjudica a mi hermano —dijo Aliocha.
—Yo creo que Mitia está verdaderamente trastornado —declaró Gruchegnka, preocupada y en un tono misterioso—. Hace tiempo que querÃa decirtelo, Aliocha.