Los hermanos Karamazov

Los hermanos Karamazov

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Todo su interés se concentraba en Maximov. Había llegado al parador casualmente y en él había trabado conocimiento con los polacos. Estuvo en una ocasión en casa de Gruchegnka, a la que no fue simpático. Aquella noche, la joven se había mostrado cariñosa con él antes de la llegada de Mitta, pero sin conseguir interesarlo.

Kalganov tenía veinte años, vestía con elegancia y su cara era simpática y agradable. Poseía un hermoso cabello rubio y unos bellos ojos azules, de expresión pensativa, a veces impropia de su edad, aunque su conducta podía calificarse de infantil en más de una ocasión, cosa que, por cierto, no le inquietaba.

Era un muchacho un tanto extraño y caprichoso, pero siempre amable. A veces, su semblante adquiría una expresión de ensimismamiento; escuchaba y miraba al que hablaba con él como absorto en profundas meditaciones. Tan pronto se mostraba débil a indolente como se excitaba por la causa más fútil.

—Lo llevo a remolque desde hace cuatro días —continuó Kalganov, recalcando las palabras, pero sin la menor fatuidad—. Desde que su hermano, el de usted, no le permitió subir al coche. ¿Se acuerda? Me interesé por él y lo traje al campo.

Pero no dice más que tonterías. Sólo de oírlo se avergüenza uno. Voy a devolverlo...

— Pan polskiej pani nie widzial, y dice cosas que no son ciertas —dijo el pan de la pipa.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker