El Conde de Montecristo

El Conde de Montecristo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Señor —dijo Maximilien levantado el globo de cristal y besando devotamente la bolsa de seda—, esto ha sido tocado por la mano del hombre que salvó de la muerte a mi padre, a nosotros de la ruina y a nuestro nombre de la vergüenza; un hombre gracias al cual nosotros, pobres hijos que estaríamos en manos de la miseria y de las lágrimas, hoy podemos oír a los demás extasiarse ante nuestra felicidad. Esta carta —y Maximilien, sacando una notita de la bolsa, se la mostró al conde—, esta carta fue escrita por él, el día en el que mi padre había tomado una resolución desesperada, y ese diamante le fue entregado por ese generoso desconocido a mi hermana como dote.

Montecristo abrió la carta y leyó con una indefinible expresión de felicidad; era la nota que nuestros lectores conocen, dirigida a Julie y firmada por Simbad el marino.

—¿Deconocido, dicen? ¿Así que el hombre que les hizo ese favor sigue siendo un desconocido para ustedes?

—Sí, señor, nunca hemos tenido el honor de estrechar su mano; y no es porque no hayamos rogado a Dios esa gracia —repuso Maximilien—; pero hay en toda esta aventura una misteriosa intención que no hemos llegado a comprender aún; todo fue dirigido por una mano invisible, poderosa, como la de un mago.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker