Los Tres Mosqueteros

Los Tres Mosqueteros

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Es el que mi hermano nos envía.

—¡Oh! ¡Dios mío!

—Vamos, valor.

En esto llamaron a la puerta del convento; milady no se había equivocado.

—Subíos a vuestra celda —dijo milady a mm. Bonacieux—, y recoged las joyas que seguro que deseáis llevaros.

—Poseo sus cartas —contestó mm. Bonacieux.

—Pues subid a por ellas y venid luego a mi celda, donde cenaremos aprisa; conviene que cobremos fuerzas, pues quizá viajaremos parte de la noche.

—¡Gran Dios! —dijo mm. Bonacieux, llevando la mano al pecho—. El corazón se me oprime, no puedo andar.

—Ánimo, ánimo; pensad en que dentro de un cuarto de hora estaréis salvada y en que lo que vais a hacer lo haréis por él.

—¡Oh! Sí, todo por él. Con esta sola palabra me habéis devuelto mi valor; subid, estoy con vos al instante.

Milady subió apresuradamente a su celda, donde la estaba aguardando ya el lacayo de Rochefort, a quien dio sus instrucciones.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker