Los Tres Mosqueteros

Los Tres Mosqueteros

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Ya era hora de que D’Artagnan se ocupara de su herida; por fortuna, y como él presumiera, la estocada no ofrecía peligro; la punta de la espada del conde de Wardes había dado en una costilla y resbalado a lo largo del hueso; además, la camisa se había pegado a la llaga, de la que apenas brotaba sangre.

D’Artagnan, quebrantado de fatiga, se echó y durmió en un colchón que tendieron en cubierta para él, y cuando al amanecer el día siguiente abrió los ojos, se encontró únicamente a tres o cuatro leguas de las costas de Inglaterra, adonde ya habría llegado si durante la noche hubiera soplado una brisa más fuerte.

A las diez la embarcación tiraba el ancla en el puerto de Douvres, y media hora después D’Artagnan pisó tierra inglesa, exclamando al mismo tiempo:

—¡Por fin!

Pero todavía faltaba llegar a Londres.

En Inglaterra, el servicio de postas era bastante bueno. D’Artagnan y Planchet montaron en sendas jacas y, precedidos de un postillón, cuatro horas después llegaron a las puertas de la capital.

D’Artagnan no conocía Londres ni sabia una palabra de inglés; pero le bastó escribir en un papel el nombre del duque de Buckingham para que le dijeran donde vivía el duque.

Este se encontraba en Windsor, cazando con el rey.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker